Metáfora
Metáfora
¿Cuántos caminos ha de recorrer una persona para que sea considerado un ser humano?
¿Cuántos mares ha de navegar una paloma antes de poder dormir en la arena?
¿Cuántas veces han de volar las balas antes de que sean prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está soplando en el viento. La respuesta está soplando en el viento.
¿Cuántas veces tendrá una persona que mirar hacia arriba hasta que pueda ver el cielo?
¿Cuántos oídos deberemos tener para poder oír el llanto de tanta gente?
¿Cuántas muertes tendrá que haber hasta que nos demos cuenta de que ya han sido demasiadas?
La respuesta, amigo mío, está soplando en el viento. La respuesta está soplando en el viento.
¿Cuántos años puede existir una montaña antes de que el mar se la trague?
¿Cuántos años han de vivir algunas personas antes de que puedan llegar a ser libres?
¿Cuántas veces podemos volver la cabeza, haciendo como que no vemos?
La respuesta, amigo mío, está soplando en el viento. La respuesta está soplando en el viento.
(“Blowing in the wind” Bob Dylan)
Robert Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, lanzaba al viento estos versos allá por los años 60.
Años 60. Fue aquella una época de grandes cambios en todos los aspectos. En Estados Unidos, blancos y negros se unían para reclamar igualdad ante la ley. Miles de jóvenes partieron hacia Vietnam y volvieron en cajas de madera, en sillas de ruedas, enfermos, deprimidos... Otros se dejaban el pelo largo y lo llenaban de flores, y proclamaban paz y amor. Fueron muchos los que se quedaron en el camino, con una aguja clavada en el brazo... Se lanzan naves al espacio y se pisa la luna por primera vez.
Años de rebeldía y revolución, de protesta y manifestación, de cultura e imaginación, de progreso y evolución... pero varias décadas después estas mismas preguntas que Zimmerman planteaba siguen ahí, aparentemente sin respuesta.
Acabó la guerra en Vietnam, y comenzó en Irak, Afganistán, Balcanes... Las minorías étnicas siguen siendo explotadas y masacradas en todos los rincones del mundo. Polvo blanco, éxtasis, ácido, pastillas... sinónimos todos de muerte, siguen dejando en el camino a tantos y tantos. Llegan naves espaciales a la luna y a Marte, pero los derechos humanos no llegan a miles y miles de seres en todo el planeta. Un planeta, la Tierra, nuestro hogar, que estamos devastando y destruyendo poco a poco.
¿Es que no hemos aprendido nada? ¿No hemos sabido responder? ¿Hemos suspendido el examen como ser humano? ¿Vamos a seguir volviendo la cabeza, como si no pasara nada?
Preguntas y preguntas… y respuestas que no encontrarás, amigo mío, soplando en el viento. Podrás encontrarlas obrando, haciendo, viviendo, esperando, creyendo, amando, compartiendo... siguiendo el ejemplo de Jesús. El nos ha llamado a ser luz en las tinieblas, esto es, a denunciar y a sacar a la luz; no a volver la cabeza, sino a comprometernos; no sólo a hacernos preguntas, también a encontrar respuestas, y por supuesto, a ponerlas en práctica.
Elena Cardona
¿Es que no hemos aprendido nada? ¿No hemos sabido responder? ¿Hemos suspendido el examen como ser humano? ¿Vamos a seguir volviendo la cabeza, como si no pasara nada?
Soplando en el viento
miércoles 23 de junio de 2010